Editorial 2012

La senda del Ronin ha alcanzado finalmente un camino de publicación continuada en el tiempo. Esto nos ha hecho pensar que debemos definir una línea editorial y una estructura de publicación para el próximo año.

Thumbnail for version as of 16:13, 4 January 2006

Para empezar, pensamos que la línea editorial nos permitirá dotar de una mayor riqueza en las entradas debida a una mayor cohesión temática entre ellas. Ésta a su vez, estará centrada en una sencilla idea:

“Tecnologías libres al servicio de la emancipación formativa y económica de las personas”.

La intención es que nuestro trabajo permita a personas y organizaciones encontrar tecnologías libres y profesionales que les ayuden a ponerlas en marcha. Es decir, cuando un colectivo busque una tecnología para una función concreta podrá encontrar aquí cuál es esa tecnología y quien puede ayudarle a ponerla en marcha.

En cuanto a la estructura de edición estará formada por tres tipos principales de materiales:

  1. Post largos conteniendo materiales elaborados por nosotros.
  2. Minipost que contengan artículos o materiales que no se pueden desarrollar pero que resultan útiles.
  3. Apuntes sobre libros o materiales didácticos que nos hayan resultado especialmente interesantes.

Finalmente, vamos a intentar que los materiales elaborados tengan una periodicidad semanal y los minipost, al menos, un par de veces por semana. Con respecto a las críticas de libros, lo dejamos abierto a la fluidez de nuestas posibildades de lectura.

Conclusión

Esperamos que La Senda del Ronin acabe siendo un lugar donde tanto los individuos como las organizaciones puedan encontrar materiales que impulsen su emancipación y su economía a partir del uso de las tecnologías libres.

Nunca dejar ventanas rotas sin reparar.

Siguiendo mis propios consejos de la entrada anterior, he comenzado a leer The Pragmatic Programmer. Entre los primeros consejos de ese práctico libro he encontrado una idea que me ha fascinado.

Se trata de la teoría de las ventanas rotas. Se trata de una teoría criminológica que trata de establecer una relación entre la sensación de ausencia de vigilancia que hay en los entornos vandalizados y el aumento de los niveles de criminalidad tanto de baja como de alta intensidad.

La intención de los autores es indicar que en el código de un programa si dejamos ventanas rotas o, como decimos en español, ñapas esto puede acabar generando la sensación de que todo el código es una ñapa y favorecer que otras personas implicadas en el proyecto añadan más y más ñapas y se acabe generando una chapuza ya imposible de abordar. Aquí explican la idea más en profunidad.

Desde mi punto de vista se trata de una idea sencilla pero muy potente y, eso sí, aplicable a cualquier profesión. Para empezar, si más de una persona “mete mano” en un trabajo medianamente complejo podemos acabar generando una pifia colosal sino se hace cada cosa de una forma debida.

Además, a esta idea se une también la del efecto de la entropía sobre el proceso anterior. Es decir, la dificultad para poder conocer todos los detalles relacionados con un sistema en un momento dado y sus implicaciones pueden verse potenciado por la proliferación de “ventanas rotas” y ser la respuesta a porque algunos grandes proyectos  fallan estrepitosamente.

¿Se puede volver a amar la programación?

Una de las cosas que más me ha sorprendido siempre de mi profesión es la cantidad de gente que “odia programar”. Creo que esto es debido a la extraña concepción que se tiene de este trabajo. Cuando uno habla con desarrolladores de profesión se da cuenta de que para las empresas, al menos en España, la programación es un proceso industrial más y que, muchas veces, un programador no es más que un operario de planta (mucho respeto pues en general viven mejor) con la obligación del traje y la corbata y un cartel en el que pone “consultor”.

 

Sin embargo, he podido leer blogs de personas que aman la programación aún después de muchos años. Por ejemplo, este verano tuve la oportunidad de leer How to became a hacker de Eric S Raymond. En ese documento se leer un completa hoja de ruta para el programador que intenta evolucionar desde la programación básica hasta la ética hacker.

Eso sí, desde el primer momento se deja claro que programar bien es algo muy difícil. De hecho, uno de los apartados más destacados del documento nos indican que en contraposición a los libros de aprenda a programar en 21 días debemos plantearnos aprender a programar en 10 años.

Por descontado que es una tarea titánica. Sin embargo, los indicios de cambio de modelo económico, indican que en los próximos años las personas deberán contar con tantas aptitudes profesionales como puedan. Y, dado que Internet y las TIC no van a perder su importancia en la vida tenga la nueva economía la forma que tenga, es muy probable que nos toque aprender a programar para no ser programados.

 

Dejo aquí y aquí enlazados algunos materiales que he encontrado por el camino en el último tiempo. Soy un apasionado lector, y creo que el conocimiento empieza con el aprendizaje del contexto adecuado.

¿Es la votación la mejor forma de elegir el liderazgo?

Siguiendo las noticias sobre la próxima renovación interna del PSOE, tras la pérdida de 4 millones de votos, me preguntaba cuál es en la práctica la forma más adecuada de elegir a un líder.
A la hora de hablar de una sociedad, desde luego, defiendo un sistema de elección democrático. Tiene, considero, algunos defectos pero es mucho mejor poder elegir un mal gobernante y eliminarlo en cuatro años que uno sea bueno y se apodere del sillón por más de treinta. En este sentido no hay discusión.

Sin embargo, no me parece una decisión tan clara en el caso de una empresa o de un partido político. Según se puede leer aquí la elección de liderazgo está marcada por algunos comportamientos evolutivos heredados del pasado como especie tribal.  Esto tiene vertientes positivas para el refuerzo de la solidez del grupo, pero creo que hoy en día un buen líder es una figura mucho más compleja que en ese tiempo.

Además, hay que contar con que es prácticamente imposible que una única persona aglutine todo lo necesario para dirigir, al menos, una empresa. Esto me lleva a pensar que el liderazgo debe ser único, pero la responsabilidad debe ser compartida.

Por ello, quizá fuese necesario que , al igual que una persona que debe desempeñar un puesto de responsabilidad en la administración o en una compañía, los que se encarguen de dirigir un partido o una nación tengan que cumplir alguna norma más que ser mayor de 18 años y español.

Algunas que se me ocurren a mi:

  1. Experiencia demostrable en la gestión de equipos humanos.
  2. Tener una profesión (o carrera universitaria) y haber tenido experiencia de trabajo en el mundo privado y, sobre todo, tener un trabajo al que volver cuando se le acabe el mandato.
  3. Hablar, al menos, español e inglés.
  4. Habilidades de comunicación e interpersonales.

Si todos nuestros políticos o directores generales cumpliesen todas ellas, creo que nos correría otro pelo en este país.

 

 

 

¿Qué futuro nos espera?

Hoy sólo quiero compartir con vosotros una reflexión rápida y potente. Acabamos de estrenar Gobierno y parece ser que la gente quiere volver a lo de antes.

Sin embargo, tanto los análisis de lo que pasa como de lo que va a pasar indican que nunca vamos a volver al mismo lugar. Desde luego, hay quien esta tomando ya alguna salida. Sin embargo, creo que éste será un buen momento para pensar en lo que el futuro puede ser.

¡¡El reto es aterrador y a la vez cautivador!!!

Pues va tener razón el itinerario.

Durante el Itinerario (creo que en Ciberia) he leído acerca de que las guerras por los derechos civiles durante los próximos años tendrían lugar en Internet.

El paquete Telecom en Europa ha sido una batalla perdida. En este momento, luchamos en España porque el derecho a navegar en Internet no lo decida una comisión  nombrada por una ministra que, en mi opinión, tiene evidentes intereses en una de las partes. Para mí, es como si en el Sáhara  dijesen los marroquíes que ellos van a hacer una comisión independiente para velar por el bienestar de los saharauis. Sobran los comentarios.

En el lado negativo está que la SGAE haya podido hacer lo que quiera con esa ley. Son más temibles de lo que parece. Como un día les de por meterse en los derechos humanos… no quiero ni pensar.

En el lado positivo está la respuesta de la red. Como dice Jesús Encinar la seriedad de la convocatoria y la madurez de la red española se comprobará esta tarde en la calle. Es el momento de saber si empezamos a ser una parte de la sociedad civil a tener en cuenta.